” Buenos días,

Hoy toca post de los largos… Os quiero hablar de mi piel y como el año pasado, de repente, se me empezó a poner horrible: apagada, gruesa, sucia, sin vida, llena de granitos (por la zona de las mandíbulas), deshidratada
Estuve un par de meses aguantando el tirón, pero al ver que no acertaba con ningún tratamiento fui a ver a un dermatólogo y a una esteticista, ésta última es la de cabecera de Blanca (Gracia de la Maza, tel. 609 104 028).

De la consulta del dermatólogo poco que contar, porque me vino a decir que no tenía ningún problema serio, que me la limpiase mucho y que me fuese de vacaciones porque el estrés es un factor que influye bastante. La esteticista, sin embargo, me dijo que tenía la piel horrible. Que, por supuesto, no tenía ningún problema serio pero que viéndola con su lupa daba la sensación de que era una persona que no me la cuidaba. Y os puedo asegurar que sometía a mi piel a un régimen bastante estricto de cuidados diarios: limpieza, tónico, suero y crema hidratante + limpiezas faciales cada tres meses.

Gracia me dijo que mucha de mi problemática residía en la cantidad de veces que cambio al año de productos, que es algo que aunque es una suerte, resulta un poco estresante para la piel y que, cuando me limpiaba la piel no empleaba ni el tiempo ni la técnica correcta. Su propuesta fue la siguiente: ponerme en sus manos cada 15 días y empezar a utilizar productos de Biologique Recherche. Le dije que en lo de ir a verla me comprometía, pero que tenerme que comprar productos tan caros era algo que no quería hacer porque pensaba que había otros parecidos a los que puedo acceder.
Su respuesta fue que entonces ella no me podía atender. Que no valía de nada tratarme en cabina si mi compromiso en casa iba a ser nulo. Así que hicimos un trato: utilizar la leche y el tónico de Biologique Recherche y que fuese ella quien me validase qué suero y qué crema, de los que tengo en la oficina, podía utilizar.

Trato hecho. Desde julio de 2015 modifiqué mi rutina beauty un poco (mismo proceso mañana y noche):

  1. Primero me limpio la piel con la leche desmaquillante VIP O2 (71,47 € / 250ml en Le Petit Salon) de Biologique Recherche de la siguiente manera, me pongo una nuez en la mano y me la extiendo en la cara con movimientos circulares hasta que se absorbe completamente. Es un proceso en el que tardo varios minutos, pero o lo hacéis así o no compensa que os gastéis el dinero en esta leche. Si por la noche voy muy maquillada, me quito el make up con un agua micelar y después me aplico la leche.
  2. Con un algodón me aplico el tónico P50W (85,55 € 250ml en Le Petit Salon) de Biologique Recherche a golpecitos. ¡No os asusteis si la cara se os pone como un pimiento!
  3. Me aplico un suero, un contorno y una crema hidratante.

Si os soy sincera cuando Gracia me dijo que lo que era 100% obligatorio era la leche y el tónico pensé ¡menuda bobada, no creo que estos dos productos tengan nada que los demás no lleven! Pero craso error, efectivamente estos dos productos son únicos. Os cuento por qué.

La leche no es sólo desmaquillante, si no que es tratante y, sobre todo, estabilizante. Está compuesta por un complejo oxigenante que ayuda a que la piel respire y tiene efecto bactericida.
El tónico, es una loción exfoliante de uso diario que contiene ácido málico, ácido cítrico y ácido láctico (AHAs, que contribuyen al proceso de exfoliación natural de la piel); ácido salicílico (tiene las mismas propiedades antinflamatorias que la aspirina); vinagre de sidra (purificante y astringente); azufre (ideal para tratar las pieles seborreicas); extracto de guindilla (purificante) y árnica (calmante), entre otros muchos principios activos.

Después de esta explicación técnica y tan necesaria para justificar el precio de ambas joyas, pasamos a la parte practica y a mis percepciones personales.

Lo primero que noté es que en agosto mi piel empezó a cobrar una textura nueva: mucho más fina, más jugosa y con la sensación de estar bien hidratada. Al principio pensé que era porque la playa lo cura todo, pero al llegar a Madrid observé como seguía conservando la misma textura.
Después vi como los puntos negros y los poros iban disminuyendo a marchas forzadas, de verdad que fue algo que me llamó la atención.
Por último mi cara empezó a tener vida y muchísima luz. Tanta que el octubre, que tuvimos un evento en ELLE, todo el mundo me preguntó que si me había pinchado. La respuesta fue ¡NO! Por supuesto, porque no lo había hecho aun y el día que lo haga, seréis las primeras en saberlo.

No tengo fotos del antes ni el después, ni ninguna sin retocar en la que se pueda ver mi piel sin truco pero os aseguro que se parece bastante a la de esta foto de Patricia Gallego en la que estoy maquillada por un profesional de Chanel.

Las que me conocéis me lo habéis dicho en varias ocasiones y las que no, os aseguro que el cambio ha sido drástico. De la que más me fio es de Gracia, que cuando me ve todavía no se cree lo bien que estoy, pero os reconozco que cuando me preguntan que si me he pinchado me hace casi más ilusión.
Animaros a probarlos porque merece mucho la pena. Eso sí, sólo se venden en centros de estética autorizados.
Un beso
Paola
@paolasaezdemontagut

Ver más en Glossy Girls blog de Elle