Con los años la piel se muestra envejecida, los aminoácidos que forman el colágeno se dañan y los fibroblastos que son las células que lo fabrican se vuelven perezosas, dando lugar a la flacidez cutánea y a las arrugas.


La radiofrecuencia logra estimular a los fibroblastos al desprender energía en forma de calor intradérmico, este calor es producido por la resistencia que ofrece el tejido al paso de la corriente eléctrica, sin que se vea afectada la epidermis. Lo que aumenta  la fabricación de colágeno y repara el existente.

El resultado se puede apreciar en dos fases: la primera ocurre de manera inmediata al lograrse la contracción de colágeno existente por lo que nos encontraremos con la piel más luminosa y un efecto lifting  evidente. La segunda con el paso de las semanas y las sesiones que realicemos  se irá acentuando, al formarse nuevas fibras de colágeno más estructurado y “más Joven” lográndose el efecto máximo aproximadamente a los dos meses después del tratamiento.